viernes, 17 de julio de 2009

Think again my friend...

Después de tres días, el daba señales de vida. si, el, porque ella era demasiado orgullosa como para llamarlo o mandarle un mensaje, a pesar de estar segura de que hacia tres noches que había vivido su mejor noche.
Siempre salía ese tema de lo orgullosa que era, aunque no le molestaba demasiado, a pesar de que le había costado varios problemas en las relaciones.
Ahora salía a flote su parte calculadora y se pondría a analizar minusciosamente que le contestaría. Sabía que estaba feliz con ese mensaje pero, a la vez, como toda mujer, le encontraba la contra.

Karina la miró y enseguida notó su sonrisita, supo como venía la cosa y se llevó un bizcochito a la boca moviendo su cabeza de un lado para el otro y suspiró.
Claudia la miró y le dijo con un tono de enojo exagerado "si, pero estuvo tres días sin aparecer, ahora se acuerda".

Clavó la mirada en la pava del mate apoyada sobre la mesa ratona y se perdió.
Pensó que no hacía mucho tiempo que se conocían, no sabía muchas cosas sobre el. Si, lo básico, era hombre, si; tenía veintitrés años, se estaba mudando de la casa de los viejos a un depto en Palermo, había dejado la carrera de administración de empresas para seguir publicidad. Pertenecía a esa mitad de los hombres que tenía los viejos juntos todavía, y hasta ahí llegaba su identikit.
Frunció el ceño cuando se dio cuenta que ni siquiera se acordaba cuántos hermanos tenía.
Si, bueno, esa información le había resultado suficiente como para estrenar, hacía solo tres días, el colchón de su depto nuevo.

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