Cuando se dio cuenta ya había llegado, se bajó del colectivo y camino las tres cuadras que separaban la parada del colectivo, de su casa. Cuadras que se le hacían cada vez mas interminables.
En el camino se detuvo a comprar pan lactal para hacer tostadas, como todos los días, con manteca y dulce de leche.
Desde muy chica cada vez que iba a la casa de su abuela, ella le preparaba esas riquisimas tostadas y una taza bien grande de café con leche.
Claudia ama el momento en que hace el desayuno, el aroma al café con leche caliente y al pan tostándose la hace recordar a su abuela Niní y sentir que está con ella. Cada mañana mientras lo prepara cierra unos segundos los ojos, y piensa que está en la casa de su abuela, esperando el momento que aparezca por la puerta de la cocina y le de un abrazo fuerte.

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