Tenemos la muy humana necesidad de creer y confiar unos en otros.
Con la seguridad y la tranquilidad que nos da la confianza estamos mejor predispuestos a aceptar los riesgos.
La mayoría de nosotros sabe lo doloroso que puede resultar el engaño, especialmente cuando hemos sido engañados por aquellos que amamos. Nuestra seguridad personal se basa en la suposición de que la información que nos proporcionan los que amamos, es honesta. Cuando esta seguridad tambalea, o cuando la perdemos, nuestras vidas pueden quedar temporariamente (o hasta para algunos, permanentemente) destrozadas.
En su libro Creative Living, Clark Mustakas dice:
Ser honesto en una relación resulta algunas veces
enormemente difícil y doloroso. Sin embargo, en el mismo
instante en que una persona evade la verdad, las fibras
centrales de su yo se desprenden, y la persona inicia un
proceso de engaño, un modo de manipular a la otra
persona al impedirle descubrir "los pensamientos reales
y los sentimientos reales".
Sólo la verdad, por dolorosa que pueda ser algunas veces, puede crear un medio seguro de unidad y crecimiento.

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