viernes, 12 de marzo de 2010

Las heridas cicatrizan rápidamente cuando uno sabe, sin duda alguna, que lo aman.

Cuando se ama a alguien, no se lo ama todo el tiempo, exactamente del mismo modo, en todo momento. Es imposible. Es una mentira pretender que es así. Y, sin embargo, esto es exactamente lo que la mayoría de nosotros exige. Tan poca fe tenemos en el flujo y reflujo de la vida, el amor, de las relaciones. Nos elevamos con el flujo de la marea y resistimos con terror su reflujo. Tememos que nunca retornará Insistimos en la permanencia, la duración, la continuidad; cuando la única continuidad posible, tanto en la vida como en el amor, reside en el crecimiento, la fluidez, la libertad.


Es un hecho conocido entre los que estudian las comunicaciones que la mayor parte del tiempo hablamos con nosotros mismos. No solamente no somos claros con frecuencia sobre lo que queremos comunicar, sino que también carecemos de la facilidad lingüística para expresarlo en alguna estructura semántica correcta. Aun cuando lo hagamos, es frecuente que el oyente no esté interesado, no desee o no pueda "traducir" el contenido intelectual y emocional de lo que se dice. La comunicación se transforma entonces en aire que vibra.

El poseer un lenguaje no tiene, obviamente, relación alguna con la comunicación. La comunicación requiere diálogo. Constantemente, la mayoría de nosotros se descubre a sí mismo participando en monólogos. (...) el diálogo técnico, el tipo de comunicación en el que damos información que no requiere sentimiento y se recibe como tal actuándose conforme a ella. Luego se refiere al monólogo disfrazado de diálogo, en el que un individuo habla frente a la total indiferencia del otro. (...)
Luego el verdadero diálogo es aquel en el cual la persona que habla tiene presentes la individualidad y las necesidades especiales de la otra persona. (...) otro modo de decir: "quiero que lo que yo digo te estimule, te dé paz, te ayude a crecer hasta tus últimas posibilidades." Quiero que lo que yo digo nos una totalmente. Tú tienes dignidad y, por lo tanto, mi relación contigo debe ofrecerte todo lo que tú te mereces, mi yo total en ese momento.

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