Las palabras representan cosas, pero no son las cosas que representan.
Las palabras son sólo símbolos fonéticos (sonidos) puestos uno al lado del otro en un cierto orden convencional y a los que se da un significado.
Las palabras que utilicemos determinarán, en un sentido estricto, nuestros sistemas de convicciones y nuestras acciones. ¡Utilízalas, en lugar de ser usado y limitado por ellas!
St.-Exupéry dijo: "Las palabras pueden ser el origen de una gran desavenencia"
'Decir' es maravilloso, pero 'hacer' puede tener un poder aún mayor. Hace varios años, tuve un maestro budista que me enseñó que "saber, y no hacer, ¡es no saber aún!"
Si escuchamos, lo que de por sí es raro, la estática de nuestras propias y preconcebidas ideas no deja de interferir hasta que, una vez que todo se ha dicho y hecho, no escuchamos lo que la persona está diciendo sino lo que estamos preparados para oír.
Cuando te pido que me escuches y tú comienzas a darme consejos
no haces lo que te pedí.
Cuando te pido que me escuches y tú comienzas a decirme
por qué no debo sentirme así, estás pisoteando mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches y tú sientes que debes
hacer algo para solucionar mis problemas, me has fallado,
extraño como parezca.
Quizá sea por eso que algunas personas buscan la oración
Porque Dios es mudo y no da consejos ni trata de arreglar las cosas
Sólo escucha y confía en que tú las arreglarás por ti mismo.
Entonces, por favor, sólo escucha y óyeme. Y si tú
quieres hablar
espera unos minutos que llegue tu turno y te prometo que te escucharé.
Ustedes recordarán que el mensaje de amor de Eliza Doolittle en la gran comedia musical de Lerner y Lowe My fair Lady era "¡Demuéstramelo!" Ella dice gritando: ¡si me amas, deja de hablar y demuéstramelo con acciones!

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