domingo, 1 de agosto de 2010

Aprendemos que somos más pleneamente nosotros cuando más nos perdemos en el otro.

Oscar Wilde dijo que "sólo los superficiales se conocen a sí mismos".
Hay una maravillosa historia sobre un hombre que, después de muchos años de estudiarse a sí mismo, salió en un estado de júbilo descontrolado. Corría gritando: "¡Finalmente lo sé! Finalmente he descubierto el secreto de mi yo. ¡Me conozco a mi mismo!" Un transeúnte curioso lo detuvo y le dijo: "Que bien. ¿Y qué ha descubierto?" El hombre feliz le respondió: "Soy uno con todas las cosas". El transeúnte repitió: "¿Usted es uno con todas las cosas?" Y el hombre le respondió: "¿Usted quiere decir que no lo soy?"

Puesto que nuestra evolución como personas es un proceso que dura toda la vida, debemos arriesgarnos a mostrarnos tal como somos: incompletos e imperfectos.
Tengo un amigo que afirma que probablemente él no es mucho pero es todo lo que tiene en este momento y está dispuesto a dárnoslos confiando en que sea suficiente.

Es un hecho que las relaciones no fracasan debido a grandes problemas, sino a una serie de pequeñas cosas durante largos períodos de tiempo. Las relaciones no fracasan porque sean malas sino porque la mayoría de las personas no quiere corregir sus problemas. Quieren que todo sea a su modo.

La sorpresa y la afortunada casualidad se han desvanecido mientras nosotros desaparecemos a la sombra de lo previsible.
Si conservamos la ilusión de la "seguridad en la cordura" no llegaremos a entender realmente de qué se trata la vida. En efecto, la vida, a pesar de nosotros, es muy corta; y la muerte nos llega a la mayoría antes de que estemos listos para ella, ¡como la sorpresa última y fundamental!
Siempre he tratado de definir un buen día no tanto como un día en el que las cosas me resultaron bien o acogedoras, sino como un día en el que logré, a través de una palabra o acción considerada y atenta, hacer que el día de otro fuera más especial o lleno de amor para ellos. ¡Y funciona!

Sólo se llega a la intimidad cuando tenemos un respeto tan profundo por las actitudes, derechos y sentimientos de los demás como por los nuestros.
Los derechos individuales de una persona en cualquier tipo de relación, son los mismos derechos que tenía cuando todavía no sabía de la existencia del otro socio.

La relación amorosa es el proceso por el cual estamos dispuestos a compartir nuestras visiones mediante la disminución de la distancia entre ambas.
Los cambios dependen de la buena voluntad que tenga esa persona para satisfacer nuestras necesidades.
Podemos llegar a crear medios seductores para hacer que este comportamiento se ajuste a nuestras necesidades. Pero para mí, esto refleja una total indiferencia por el valor integral de la persona que decimos amar.

La felicidad y la verdadera libertad recién se alcanzan cuando asumimos la plena responsabilidad de lo que somos.
En tanto podamos pasar la culpa, no sentiremos necesidad de modificar nuestra propia vida.
La felicidad y la paz perdurable surgen de nuestro interior. Cuando las tenemos, las personas y las cosas pueden ir y venir pero la alegría permanece para siempre con nosotros.

Si optamos por la felicidad en lugar de la desesperanza, no sólo seremos capaces de generarla sino también de contagiarla.
Ser amigo de la persona amada o de sus familiares es una actitud inteligente pues la amistad trae consigo un profundo deseo de conocer a alguien, el principal requisito del amor. Implica una curiosidad saludable dirigida hacia nuestro exterior. Es un deseo desinteresado de experimentar a otros seres humanos tal como son y de atraerlos hacia nosotros lo suficiente como para que ellos se sientan seguros y nos digan quiénes son.
Es extraño que estemos dispuestos a aceptar a los amigos y conocidos tal como son más facilmente que a nuestros seres amados más próximos.
La amistad refleja una profunda consideración por el valor de la persona.

Por rito se entiende una forma establecida de ceremonia. Tradición es la transmisión oral de información, conceptos y costumbres de generación. Estas son cosas que nos unen, son vínculos valiosos que hacen que trabajar para el futuro y enfrentarlo tenga sentido. Al ser transmitidas de generación en generación permanecen siempre como algo seguro, en un mundo inseguro. Ofrecen un significado fácilmente comprensible para lo que de otro modo no tendría sentido.

Dr. Theodore Rubin: "El problema no es que haya problemas sino esperar lo contrario y pensar que tener problemas es un problema".
Precisamos coraje para enfrentar el futuro y saber que, sea como fuere, no durará para siempre. Nada dura para siempre. Ni el dolor, ni la alegría, ni siquiera la vida.

"Lo importante es poder sacrificar en cualquier momento lo que somos por lo que podríamos llegar a ser"
Charles Dubois

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