lunes, 26 de julio de 2010

No des nunca un consejo. El ignorante no te escuchará y el inteligente no lo necesita

Las respuestas mas adecuadas para cada uno ya están dentro de nosotros. Todo lo que debemos hacer es reconocerlas y actuar conforme a ellas.

No pienses en términos de para siempre. Pensá en el ahora, y el para siempre se ocupará de sí mismo.

Quitale a la gente las etiquetas con el precio. Todos tenemos un valor, lo interesante es descubrirlo.

Comprende que siempre tenes opciones.Vos debes elegir.

No permitas que la experiencia endurezca tu corazón; utilizala, en cambio, para ser más sensible y estar más alerta.

No dudes. Avanza en la vida y en el amor. No tenes para siempre.

Hay momentos en que deseamos poner fin a una relación, pero nunca deseamos poner fin a las relaciones.

Ve a las personas buenas y lindas, aun cuando se esfuercen por no aparentarlo.

Valorizate. Las únicas personas que aprecian a un felpudo son las que tienen los zapatos sucios.

Escribí todas las razones por las cuales amas a cada una de las personas con las que estas relacionado.
Luego, cuando las cosas se pongan feas, saca la lista y leela. Esto resuelve rápidamente los problemas.

No hagas propios los problemas del otro. Esto sólo hace que su solución sea doblemente difícil.

Aprende a doblarte. Es mejor que quebrarse.

Ejercita los sentimientos. Los sentimientos sólo tienen significado si se los expresa en acciones.

Considera que todas las críticas son positivas pues sirven para efectuar una autoevaluación. Siempre tendrás libertad para rechazarlas si son injustas o no corresponden.

Aprendé a escuchar. No aprenderás nada de tu propia conversación.

Deja de preocuparte. Después de una semana, te será difícil recordar la mayoría de las cosas que te preocupan ahora.

Espera lo razonable, no lo perfecto.

Si cada parte de una relación está dispuesta a dar el setenta y cinco por ciento de sí, entonces tendrán un cincuenta por ciento más de lo que es necesario para una relación perfecta.

No permitas que nadie te coloque en un pedestal. Es muy fácil caerse.

Es hermoso sentir que tenemos una relación con una persona amada por muchos y no sólo por nosotros. Eso significa que hemos hecho una buena elección.

Quizá no resulte tan malo hacer algo que preferíamos no hacer, si con ello hacemos feliz a otro.

No te enamores del amor, te ahogarás en su complejidad.

Vos no sos el centro de todas tus relaciones, por lo tanto vos sos responsable por tu propia estima, tu crecimiento, tu felicidad y tu plenitud. No esperes que la otra persona te brinde estas cosas. Debes vivir como si estuvieras solo y los demás fueran regalos ofrecidos para ayudarte a enriquecer tu vida.

No permitas que tus relaciones mueran por negligencia.

1 comentario:

Santiago dijo...

Todos nos sentimos inclinados a aconsejar a los otros; y a fe que lo solemos hacer bastante bien; hasta somos bastante acertados en los consejos que damos a los demás.
Si nos resolviéramos de una vez por todas a practicar lo que aconsejarnos a los otros, pronto seríamos perfectos, pronto llegaríamos a la santidad.
Pero es que somos muy hábiles para aconsejar a los demás y no menos hábiles para evadirnos de los consejos que nosotros mismos damos; vemos con mucha lucidez lo que los otros deben hacer, y somos bastante miopes para reconocer nuestras obligaciones personales.
Y si al menos fuéramos como deseamos, como pedimos, como exigimos y corno aconsejamos que sean los demás, muy pronto nos veríamos libres de la mayoría de nuestros defectos.